Soy una madre que habla tres idiomas (español, inglés y noruego), además de algo de francés y portugués.
Mi hija tiene tres años y, aunque somos españoles, intento enseñarle inglés con distintos recursos (canciones, libros, películas, dibujos animados), pero a medida que se hace mayor cada vez me pide con más frecuencia que hablemos en español. De manera que, ¿qué puedo hacer? Aún consigo atraer su atención, pero cada vez menos. Su padre y yo hablamos de vez en cuando en inglés entre nosotros, y eso atrae su curiosidad.
Me frustra que mi hija no vaya a ser bilingüe, o que tenga demasiadas dificultades para aprender idiomas en el futuro. Ahora acude a un colegio público “bilingüe”, pero el bilingüismo en el sistema público no es demasiado eficaz.
¿Qué puedo hacer, dentro de mis posibilidades, para criar a mi hija de forma bilingüe?
¡Gracias por vuestra ayuda!
Saludos,
Constanza Niell
Hola Constanza:
Nos ha encantado tu pregunta porque va directa al meollo del asunto y porque refleja una dificultad muy común en aquellos papás españoles con buen dominio de una segunda e incluso tercera lengua que desean transmitir este conocimiento a sus hijos.
Resulta muy frustrante después de tanto esfuerzo, cariño y tiempo dedicado a enseñarles otra lengua que los niños se resistan a usarla o incluso nos pidan que les hablemos en español, pero es el resultado de su inteligencia. Sí, sí, de su inteligencia emocional.
Tu niña te ve hablando en español con muchísimas personas a lo largo del día y sabe, no sólo que lo entiendes, sino que tienes una buenísima capacidad de comunicación en esa lengua. Por otro lado, cuando quiere comunicarse contigo sobre las cosas que desea, que va a hacer, enseñarte algo… su objetivo principal es que tú la entiendas, y ella se expresa más fácilmente en español.
Es necesario aclarar algo: aunque el niño no quiera usar el idioma, la exposición que le estamos facilitando produce un importante aprendizaje pasivo que permitirá que con un pequeño empujón se eche a hablar con mucha menos dificultad que un niño no expuesto.
La cuestión es sencilla, un niño vive el idioma como una herramienta para comunicar, y no ve ninguna ventaja en usar otra más incómoda y menos eficaz para su objetivo (no pueden darse cuenta de lo superútil que eso les resultará en la vida).
¿Cómo hacerlo entonces? He ahí la pregunta del millón, que se responde desde un análisis de qué es lo que falla:
1) La niña no identifica la NECESIDAD en las situaciones que le planteamos de usar un idioma “más incómodo”.
2) Tu hija tiene un dominio activo del inglés insuficiente, aunque entienda perfectamente le cuesta más emitir mensajes en inglés que en español.
3) La niña te identifica claramente como una hablante nativa de español con lo que CONTIGO prefiere usar esa lengua y muestra su frustración por tener que renunciar a una comunicación más fluída con su mamá.
Soluciones posibles:
Aumentemos la necesidad de usar la lengua exponiéndola a situaciones en las que el español no le sirva:
-Matriculándola en un colegio monolingüe en inglés (no todo el mundo tiene la suerte de poder, son carísimos por regla general).
-Viajando con ella en vacaciones a países de habla inglesa y organizando estancias en hoteles con actividades para niños o incluso en una guardería por las mañanas.
-Acudiendo a un Playgroup en el que haya otros niños y papás que sólo hablen inglés.
-Apuntándola a actividades extraescolares en inglés donde los monitores sólo hablen inglés (si vives en Madrid, encontrarás una lista larguísima y muy variada en la web de www.kidsinmadrid.com).
-Si tenemos familia de habla inglesa, invitándolos a casa a pasar una temporada al menos dos veces al año (lo ideal son periodos mínimos de dos semanas).
-Más adelante, cuando sea un poquito mayor, haciendo un intercambio con una familia de habla inglesa a través de una organización internacional de intercambios (ella viaja un mes y el otro niño viene un mes a vuestra casa en verano).
-Algunas familias se apuntan a programas de universidades extranjeras en España para ser Host Families (alojar a un estudiante universitario durante el curso).
-Contratar una canguro unas horas por semana (y aprovechar para hacer “vida de pareja”) o alojar a una au pair de habla inglesa www.soschildcare.com es una página en la que encontrar este tipo de servicios.
Otra gran ventaja de estas situaciones es que la niña nos va a ver hablando inglés habitualmente no sólo con ella.
Aumentemos el tiempo de exposición total de la niña al idioma para que se sienta más capaz y la segunda lengua se haga más cómoda y adquiera confianza. Ésto sólo se consigue con tiempo de INTERACCIÓN, no sirve ver la tele o escuchar canciones. También es importante NO CORREGIR los errores del idioma, porque si no la niña interpreta “claro, si es que a mi como me sale bien es de la otra manera”.
-Sirve leer un libro comentándolo y haciendo pequeñas preguntas de respuestas sencillas sobre lo que pasa en el cuento, por ejemplo: “¿Y con quién se va encontrar Caperucita en el bosque?”. La niña responde “con el lobo”, y le decimos: “¡Eso es!”.
-Sirve jugar a juegos en los que tenga que responder preguntas sencillas a veces de una sola palabra y en las que pueda tener éxito casi siempre.
Asociemos el inglés con actividades “ESPECIALES” con mamá y evitemos que la niña lo asocia con un obstáculo que no le permite entenderse bien con mamá:
-Utilizemos un guiñol o un muñeco de algunos dibujos o programas que la niña vea habitualmente en inglés para jugar a juegos en inglés que sólo se juegan con ese muñeco. Si se quiere jugar a ese juego, tiene que ser con Elm, porque mamá “no sabe”. Por ejemplo, Elm juega al escondite y va diciendo en voz alta por dónde está buscando y pidiendo pistas “Si María me pudiese decir en qué habitación está… no sé si está cerca o lejos de donde busco, ¿estoy muy lejos, María?…”.
-Los libros son muy útiles para leer y comentar lo que pasa, especialmente si se deja que los libros preferidos se compren sólo con la condición de que sean en inglés o bilingües. ¡Vayamos a la librería y que escojan ellos!
-Utilicemos las películas para jugar a juegos divertidos. Por ejemplo, cada vez que digan la palabra “you”, damos un salto, cada vez que digan “I” nos agachamos, cada vez que salga la bruja decimos “go away” y sacamos la lengua… Cuando los niños son más mayores podemos invitarles al cine a ver sus pelis favoritas pero sólo a condición de que sea en versión original
-Cuando sean un poco mayores jugar con ellos a sus juegos de mesa favoritos la familia pero sólo si es inglés…
Bueno, estos son algunos consejitos prácticos para evitar el rechazo de la lengua y no deteriorar la comunicación madre-hija.
Esperamos que sean de utilidad.
Gracias por tu consulta,
Dra. Orlanda Varela
La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre bilingüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.