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Jun

image credit: Girl with book, via Flickr

imagen: girl with book, vía flickr

Últimamente ha habido bastante revuelo en Internet por una nueva investigación, publicada en el Archive of Pediatrics and Adolescent Medicine, que afirma que “ver la televisión disminuye las posibilidades de que los bebés aprendan nuevas palabras, hablen, jueguen e interactúen con otros”. Para muchos de nosotros esta noticia no es nada nuevo, pero desde el punto de vista del desarrollo del lenguaje nos plantea un importante desfío, puesto que, según este estudio, “por cada hora de televisión, los bebés oyen 770 menos palabras de un adulto… Los intercambios conversacionales entre el bebé y sus padres cayeron un 15%, lo mismo que las vocalizaciones realizadas por el bebé”.

A pesar de que prohibir la televisión en casa para siempre no es ni práctico ni necesario (gracias a Dios), la idea subyacente es clara: los bebés aprenden mejor un idioma mediante el intercambio directo con sus padres y tutores. Esta idea es incluso más importante para las familias que intentan criar a sus hijos en más de un idioma. Por supuesto, para los padres hay muchas maneras de interactuar con sus hijos, pero en Bilingual Readers creemos que una de las mejores es leyendo juntos.

Estamos especialmente impresionados por el gran contraste entre el estudio comentado anteriormente y un estudio de 2007 realizado por el Infant Toddler Specialists de Indiana sobre la lectura compartida entre padres e hijos, que indica que la lectura compartida desde una edad temprana mejora el aprendizaje posterior del idioma. Os dejamos una muestra del resultado de este estudio, espeamos que os sea provechosa:

• Puesto que la lectura compartida con niños se relaciona con el posterior desarrollo del lenguaje, es una buena idea animar a los padres a dedicar un tiempo de lectura hacia los cuatro meses de edad. Esto puede crear un patrón de compartamiento que perdure a lo largo de toda la infancia.
• Ser consciente del nivel de actividad del niño es importante, para así asegurarnos de que incluso los niños más activos (habitualmente chicos, pero a veces también chicas) están expuestos a un vocabulario complejo y tienen la oportunidad de estar atentos junto con sus compañeros de lectura.
• Para asegurarnos de que el niño aprovecha cada experiencia lectora, debemos responder a sus preguntas, etiquetar objetos, utilizar libros variados y aprovechar las oportunidades verbales o no verbales que nos dé el niño para mantener una “conversación”.
• Aunque la razón por la que la lectura compartida redunda en beneficio del lenguaje no sea comprendida, es importante para los padres hacer un hueco e interesarse por sus hijos. ¡Tanto el padre como el hijo deberían disfrutar cada vivencia!

¡Feliz lectura!

Category : general / investigaciones