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Pregunta a Sinews

1
Jul

imagen: going up, vía flickr

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Soy de Barcelona, bilingüe en catalán/castellano. Actualmente vivo en Italia, mi marido es italiano y nos preguntamos en qué idioma deberíamos hablar a nuestros hijos (de momento no tenemos), puesto que los tres idiomas son románicos y muy parecidos, y aquí en Italia no conocemos a otras familias que hablen catalán/castellano. Sé que el castellano les será más útil, pero me sabe mal que pierdan el catalán, y además yo sé muchos más cuentos/canciones/juegos en catalán.. Mi marido habla castellano (más o menos) y entiende catalán. ¡Muchas gracias por vuestra ayuda!


Estimada Mamá:

Lo que tú expresas con: “… me sabe mal que pierdan el catalán…” o “… sé muchos más cuentos/canciones/juegos en catalán” es la razón por la que siempre animamos a los padres a hablar a sus niños en la lengua en que se sientan más cómodos. Sobre todo por este tipo de cuestiones relacionadas con las emociones. El lenguaje es mucho más que signos y símbolos, es nuestro instrumento para transmitir cultura, experiencias y, sobre todo, es el canal de intercambio afectivo que se produce entre padres e hijos, con lo cual entendemos que no es bueno sentirse forzado a establecer un vínculo mediante un idioma que no saldrá de manera natural.

Para responder de manera precisa a tus inquietudes y poder planificar el modo de criar a tu/s hijo/s en un hogar bilingüe, deberiamos hablar de una serie de cuestiones previas. Sin embargo, a grandes rasgos, y ciñéndonos solo a la cuestión de qué idioma habla cada padre, te diría que, según lo que me planteas, perfectamente podrías utilizar el modelo OP-OL (One Parent – One Language), donde tú le hables en catalán, y tu marido en italiano. De esa manera estarías favoreciendo que el/los niño/s adquieran ambos idiomas de manera muy natural y vosotros os sentiríais cómodos utilizando vuestra propia lengua.

Respecto al castellano, sería bueno saber en qué lengua habláis vosotros como pareja. Si lo haceis en castellano, esta sería una buena forma de introducirlo como tercer dioma. Se haría de manera pasiva, es decir, si vuestro/s hijo/s os escuchan hablando en esa lengua, irán adquiriendo sonidos y palabras, de manera que en el momento de necesitar usarlo, este se puede activar mucho más rápido. Conocer dos idiomas desde la niñez facilita el aprendizaje de una tercera lengua más adelante. Si ambas lenguas son romances (derivadas del latín) y la tercera también lo es, el proceso es todavía más sencillo. De hecho, todo el proceso de apredizaje del lenguaje (cualquiera que sea) es inicialmente pasivo para luego convertirse en activo.

Si no es este el idioma utilizáis en la pareja, no os preocupéis ni lo cambiéis. Ahora mismo existen muchísimas formas de ir introduciendo un tercer idioma, con lo cual creo que vuestra prioridad debería ser el idioma que os permita comunicaros libremente con vuestro/s hijo/s. Para que vuestros hijos aprendan español, bastará viajar con ellos en vacaciones a países de habla hispana o mandarlos a un campamento en verano.

Y, ante todo, tened siempre presente que un idioma se adquiere como resultado de la motivación y la necesidad de comunicarse.

¡Os envío un saludo y todo el ánimo para vuestra familia trilingüe!

Mariana Lombardo es Licenciada en Fonoaudiología experimentada en el ámbito infantil. Desarrolla su trabajo clínico en SINEWS con familias bilingües de la comunidad de expatriados de Madrid. Mariana está a cargo de los talleres formativos sobre bilingüismo para padres de SINEWS y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües. Para más información, visita www.sinews.es.

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7
Apr
image credit: twenty-nine fathers days, via flickr

imagen: twenty-nine fathers days, vía flickr

Soy escocés, y solamente le hablo a mi hija en inglés. Su madre es española. La niña, que tiene dos años y cuatro meses, es capaz de decir frases largas y entiende todo lo que le digo. Sin embargo, no se si debo obligarle a hablar más en inglés, dado que ella es capaz, o si es mejor dejarla a su aire. Normalmente me habla en español y yo traduzco todo al inglés.

Joseph O’Donnell

Estimado Joseph:

Antes de responder a tu consulta, me gustaría hacerte otras preguntas tales como: ¿Cuál es el tiempo de exposición de tu niña a cada una de las lenguas? ¿Qué necesidades de comunicar tiene en uno y otro idioma? ¿En qué idioma aparecieron las primeras palabras? Intentaré, de todos modos, que mi respuesta se ajuste lo mejor posible a tu caso particular.

En primer lugar, decirte que, para ser coherentes con el modelo que habéis escogido (OPOL, es decir, tú le hablas en inglés, y su mamá, en español), está muy bien que tú le contestes y le formules las preguntas o enunciados en inglés aunque ella te responda en español. Eso sí, ¡ojo con “traducir” todo lo que dice!, ya que puedes generar un efecto negativo. Por un lado, es una forma “peligrosa” de transmitirle que no hace falta que se esfuerce en decírtelo en inglés, ¡ya lo haces tú! Y además introduce un estilo muy poco “natural” de comunicación, más académico. Esto no nos interesa porque precisamente el gran privilegio de tu niña es aprender los dos idiomas como se aprende un idioma materno, a base de usarlo, de ensayo y error.

En segundo lugar, de acuerdo con lo que me cuentas, sí que es capaz de responderte en inglés de vez en cuando mientras estáis conversando, lo que lleva a pensar que tu hija tiene cierto dominio del idioma.

Lo que tienes que tener en claro es que el inglés es la lengua minoritaria y, por lo tanto, probablemente tu niña se sienta más cómoda formulando enunciados en español. Asimismo, los niños de la edad de tu hija están en pleno proceso de EXPRESIÓN del lenguaje, hasta ahora ha sido más importante desarrollar la capacidad de comprender y analizar el habla adulta para poder comenzar a expresar en palabras sus propias ideas y necesidades.

Es importante que entendamos que aprender un idioma no es una cuestión de imponer o corregir, sino de sentir la NECESIDAD de comunicarnos con otro. Los niños utilizan una lengua en la medida que esta les SIRVE para satisfacer una necesidad y se les motiva para seguir haciéndolo en la medida en que sienten que la herramienta es útil para sus objetivos.

Para ESTIMULAR un poco más a tu niña a usar el inglés cuando se comunica contigo sin “presionarla” te sugiero actividades acordes con sus gustos. A esta edad son muy útiles las canciones infantiles que podáis bailar y cantar juntos, los juegos con marionetas (generan cierta desinhibición y muchas veces facilitan la tarea de expresarse, porque le hablan a un personaje que no es papá y que “no entiende” más que inglés), los libros de cuentos… No solo estarás reforzando el inglés, sino compartiendo un tiempo valiosísimo y de calidad con tu hija.

También existen algunos playgroups en las grandes ciudades donde se reúnen grupos de padres para jugar o realizar actividades (bailar, manualidades, teatro) en sus idiomas nativos. De esta manera conseguirías además que tu hija vea que otras personas te hablan en inglés y la introducirías en un entorno donde todo el mundo habla inglés y donde percibirá como más natural hacerlo ella también. Este tipo de actividades ofrecen un modelo a la niña: “con papá muchas personas usan el inglés para hablar”. También en esta misma línea es útil el contacto con tu familia de origen o amigos de tu país. Sus visitas con frecuencia desencadenan importantes empujones al idioma minoritario.

Hay muy diversas opciones para ayudar a tu niña a que pueda expresarse libre y cómodamente en el inglés, pero sin lugar a dudas, nunca debes olvidar que el mayor estímulo es la necesidad.

Mariana Lombardo es Licenciada en Fonoaudiología experimentada en el ámbito infantil. Desarrolla su trabajo clínico en SINEWS con familias bilingües de la comunidad de expatriados de Madrid. Mariana está a cargo de los talleres formativos sobre bilingüismo para padres de SINEWS y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües. Para más información, visita www.sinews.es.

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2
Feb
image credit: drawing with mummy, via flickr

imagen: drawing with mummy, vía flickr

Tengo un bebe de dos años y tres meses de edad, y al momento él está dominando dos lenguas que son: español, por mí, e inglés, por su madre (somos un matrimonio hispano-británico ). Veo y creo que hasta el momento él no tiene ningún problema. Mi pregunta es: tenemos la inquietud con mi esposa de enseñarle un tercer idioma.  ¿Es eso posible? ¿Le afectará en algo o quizás es mucha la presión para él? ¿Tendrá la capacidad suficiente o simplemente debemos esperar?  Me gustaría y estaré esperando ansioso vuestra respuesta, ya que de vuestra respuesta profesional tomaremos la decisión.

Eloy

Querido Eloy:

Por supuesto que es posible enseñarle un tercer idioma e incluso, si lo exponéis suficiente, que se convierta en un niño trilingüe. Salvo que el niño tenga algún problema de desarrollo (que no parece en absoluto el caso puesto que ya habla dos idiomas y tiene dos años y tres meses) tiene capacidad suficiente para aprender varios idiomas a la vez siempre que se le den suficientes oportunidades (o lo que es lo mismo, suficiente tiempo de interacción en un tercer idioma). Hay muchos niños trilingües en el mundo que lo demuestran.

Vuestros miedos sobre que pueda ser demasiada “presión” son la clave para decidir si introducís el tercer idioma ahora o no. Si el niño aprende el tercer idioma por el mismo sistema que ha aprendido el primero y el segundo, con suficiente exposición como para incorporar la tercera lengua de forma “natural”, enseñárselo desde el principio es la mejor opción. Si el aprendizaje del tercer idioma va a ser a ratitos, sin constancia y de un modo más parecido a una “clase”, entonces no estaríamos perdiendo ningún tren y sería preferible esperar a que los dos primeros idiomas estén asentados para ahorrarle estrés al niño y evitar que se enlentezca el desarrollo de sus dos lenguas “maternas”.

Con un ejemplo se entiende mejor: Si vais a poder exponer al niño al menos un 20% del tiempo a la nueva lengua (porque alguno de vosotros tiene un buen nivel de la tercera lengua o porque pensáis contratar a una nanny o llevar al niño a una guardería en otro idioma), entonces hacedlo ya. Si se va a tratar de unas clases una vez por semana o ver la tele en otro idioma, pero no va a haber oportunidad de hablar con nadie esta otra lengua, esperad, va a poder aprender más adelante igual de bien (porque no estamos hablando de desarrollar el tercer idioma como idioma nativo). Muchos de nosotros somos bilingües tardíos y no hemos tenido dificultades para aprender el segundo idioma e incluso trabajar con él. Nunca es tarde.

Con respecto a algunas ideas sobre cómo introducir el tercer idioma si alguno de los padres lo habla y lee a un buen nivel:

-Los libros en el nuevo idioma son una buena opción, es útil escoger libros para niños un poco más pequeños o con desplegables e ilustraciones para comentar. El papá que se encargue de leer en el nuevo idioma lo hará siempre en esta lengua para que el niño asocie la lectura con la nueva lengua. Si encontráis libros bilingües en el nuevo idioma y el que habla el otro de los padres sería fantástico, por ejemplo, el papá de habla inglesa lee el libro en alemán (la tercera lengua que queremos enseñar) y la mamá en español. El niño se familiariza primero con la historia en uno de sus idiomas conocidos y luego se introduce el nuevo idioma.
-Un personaje o muñeco que solo habla en la nueva lengua. Este sistema permite no romper la regla de “un padre, un idioma” porque usamos siempre un peluche (podemos incluso encontrar un muñeco que el niño conozca de los cuentos que le hemos empezado a leer: Tintín, Hello Kitty, Elmer…). El peluche “solo sabe hablar” el tercer idioma, así que comenzamos a jugar con nuestro hijo poniendo voz al peluche y siempre que queramos usar este personaje, lo haremos en el nuevo idioma.
-”Solo en la nueva lengua”. Los niños comprenden bien las excepciones. Si en casa tenemos la norma de que durante la semana no se ve la televisión, o solo se ve media hora, podemos permitir un ratito más si es en el nuevo idioma (también sirve para pelis que le gusten a vuestro hijo y en las que podamos seleccionar el idioma, ya conocen la historia y aprenderán vocabulario).

A veces es difícil que este tercer idioma se vea como algo natural, interaccionar con personas monolingües que solo hablen la nueva lengua es muy pero que muy útil (durante las vacaciones, alojando a estudiantes en casa, con una nanny nativa…).

Un saludo y ¡suerte!

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre bilingüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

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13
Jan
image credit: trilingual crayons, via flickr

imagen: trilingual crayons, vía flickr

¿Cuánto necesita ser expuesto un niño de 20 meses a un idioma para que quede fijado en él con garantías? Mi hija está aprendiendo alemán (de mi marido y, además, vivimos en Austria) e inglés (de mí, soy estadounidense), y nos gustaría enseñarle un idioma adicional, español, para que pueda comiunicarse con algunos miembros de nuestra familia. Tanto mi marido como yo hablamos español, pero me temo que no lo suficientemente bien como para enseñarle. Sin embargo, hemos contratado a una niñera paraguaya que pasará con nuestra hija unas 15 horas a la semana. Me gustaría que solamente le hablara en español, con la esperanza de que la niña se vaya familiarizando con el idioma. ¿Son realistas mis expectativas? ¡Agradecería mucho cualquier consejo que pudiérais darme!

Muchas gracias,
Diana Robleto-Sattler

Querida Diana:

Tu pregunta es realmente interesante porque tiene dos aspectos: uno sería el tiempo de exposición necesario para que un niño aprenda ese tercer idioma como aprendió sus dos primeros y no como lo haría un adulto monolingüe que paga unas clases de una segunda lengua; el otro matiz es esa garantía de que quede “fijado”, que nos remite a la posibilidad de que se aprenda pero se olvide de alguna manera.

Pues bien, con respecto al primer aspecto, la cifra mágica que barajan muchos expertos es el 20% del tiempo total (es decir, de las 12 horas “comunicativas” del día, 2,4 tendrían que transcurrir en exposición al idioma, a la semana serían aproximadamente 16,8). Esto significaría que si la aspiración es que el niño sea bilingüe o trilingüe habría que proporcionarle suficiente experiencia lingüística como para que sus competencias en esas lenguas sean las necesarias para relacionarse, estudiar, trabajar… No estamos hablando solo de que aprenda el idioma, sino de que se sienta capaz de comunicarse sin obstáculos importantes a distintos niveles (hablarlo, entenderlo, leerlo, escribirlo…).

Esta cifra mágica es siempre aproximativa porque hay niños que con mucho menos lo captan enseguida y son prácticamente nativos en dos o tres idiomas (dependerá no solo de la cantidad sino de la calidad del tiempo, también de las capacidades lingüísticas del niño, en función de la edad, de su motivación o interés por el lenguaje…). Sin embargo, si lo piensas bien, no es necesario que la competencia en este tercer idioma sea la misma que en sus dos primeros. Para relacionarse con la familia puede ser suficiente con que se sienta confortable en el diálogo básico y a lo mejor no es imprescindible que tenga un dominio de otras competencias.

A esta edad la niñera es una idea fantástica porque es un estímulo que implica interacción y hacer distintas tareas con ella. Además, tú (vosotros) también podéis ser de gran ayuda. A esta edad podéis aprender y cantar canciones infantiles juntos (son especialmente útiles aquellas que implican una escenificación o señalarse partes del cuerpo o hacer movimientos mientras se canta…) y también podéis leerle cuentos bilingües. Una vez que tu hija está familiarizada con la historia y los dibujos en un idioma que domina, se introduce la lectura en el segundo o tercer idioma. Para ambas cosas no es necesario un nivel alto del idioma porque se pueden escuchar y leer las canciones antes de cantarlas y se puede también leer antes el cuento e incluso en algunos casos escucharlo. Por supuesto, además están las opciones de seleccionar programas de TV infantiles en español, encontrar a través de Internet a otras familias en vuestro país de residencia que quieran compartir experiencias en español, viajar de vez en cuando a España o cualquier otro país de habla hispana, traer de visita a la familia…

Con respecto al segundo aspecto, que quede “fijado”, aquí solo hay que tener en cuenta una variable: la persistencia. Se dan casos de niños que parecen haber “olvidado” completamente un idioma que manejaron durante sus primeros momentos evolutivos (entre el año y medio y los 4 años). Por ejemplo, en niños adoptados en países con una lengua diferente hay estudios que hablan de una pérdida de las competencias productivas básicas (el niño no habla ni una palabra del idioma materno después de un tiempo en el país de acogida). Sin embargo, habría que estudiar qué pasa con las competencias pasivas (la comprensión) porque probablemente el aprendizaje de dicha lengua estaría facilitado si comparásemos el proceso con el de una persona que no ha tenido contacto previo con el idioma. De todos modos, pasados los 3-4 años de vida parece que el aprendizaje en condiciones de exposición suficiente perdura, “queda fijado” por utilizar tu misma expresión.

Me preguntabas si tus expectativas son realistas y creo que sí, lo son. Solo hace falta complementar un poquito (no demasiado) la oportunidad comunicativa de la niñera con otras actividades que irán cambiando a lo largo del tiempo. ¡Ánimo y suerte con vuestro proyecto de familia trilingüe!

Un saludo cordial,
Dra. Orlanda Varela

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

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17
Nov

imagen: children playing, vía flickr

imagen: children playing, vía flickr

Tanto mi marido como yo somos españoles, pero nos gustaría que nuestro hijo aprendiera inglés desde pequeño. A veces le hablamos en inglés y le ponemos dvd en versión original, pero ¿qué más podemos hacer para darle más facilidades al niño?

Estimada mamá:

Tendría un montón de preguntas que hacerte antes de darte una respuesta adaptada a vuestras necesidades: ¿qué edad tiene el niño?, ¿qué dominio/experiencia del inglés tenéis cada uno de los papás?, etc. Trataré de darte una respuesta que se adapte al deseo de cualquier matrimonio español que quiera facilitar que su hijo aprenda un segundo idioma desde pequeñito, independientemente de cuánto inglés sepan los papis.

No sé si habéis leído alguna de las respuestas anteriores de la sección Pregunta a Sinews, pero decíamos que lo que los padres podemos hacer es ofrecer oportunidades en las que el niño NECESITE comunicarse en otro idioma. Y para ello no tenemos más que pensar en aquellas actividades en las que nuestro hijo siente la necesidad de comprender y responder de manera que le comprendan. Algunos ejemplos:

-El cole/guardería (tanto con los profes como con los otros niños, el niño necesita comunicarse activamente)
-Su cuidadora, si la tiene (es una persona a la que oye hablar mucho y con la que ha de conseguir entenderse para distintas tareas: pedir agua, vestirse, comer, jugar…)
-Los amigos u otros niños de su edad con los que se relaciona (en el parque del vecindario, las actividades extraescolares, con los hijos de los amigos de papá y mamá…)

Fijaos en que no hablo en ningún momento de clases de inglés, porque nuestra intención al exponer al niño desde pequeño es que aprenda el segundo idioma igual que se aprende el primero, a base de ensayo y error. Para eso buscamos las actividades en las que el niño interacciona pretendiendo que lo haga utilizando una lengua distinta. Debemos tener en cuenta la regla del 20%: si aspiramos a que sea más o menos bilingüe, debemos ofrecer actividades comunicativas que ocupen un mínimo del 20% del tiempo de actividad semanal (descontadas las horas de sueño). Hay miles de opciones:

-Escolarizar al niño en una guardería/colegio monolingüe en inglés (lo más eficaz, probablemente con mucha diferencia, pero tenemos que medir si nuestro inglés va a ser suficiente para ayudar con los deberes, asistir a las reuniones con el tutor…) o en uno bilingüe en el que el tiempo total de las asignaturas en inglés idealmente alcance al menos 1/3 de las horas de escolarización y los proferores sean nativos (si no, quizá no merezca tanto la pena).
-Contratar a una niñera o a cuidadora que hable inglés para cuidar del niño o para venir a jugar con él un ratito por las tardes y hacer los deberes de inglés o de las asignaturas en inglés. A veces existe la posibilidad de alojar a un estudiante extranjero en casa a cambio de que dedique un tiempo al día a hablar con el niño.
-Llevarle a hacer actividades extraescolares en inglés con otros niños. Esto no siempre es fácil, pero en las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia…) cada vez más encontramos grupos de juego o play-groups organizados por mamás de habla inglesa donde llevar a nuestro hijo. En estas ciudades también podemos contar con la posibilidad de llevar al niño a actividades de cuentacuentos, teatro, deportes que se desarrollan en inglés. Internet es una herramienta expectacular para encontrar hasta no más insospechado (clases de béisbol en el Colegio Americano).
-Leer con el niño libros bilingües, funciona mejor si un papá lee en español el libro y una vez el niño está familiarizado con la historia y los dibujos el otro papá (o la nanny de habla inglesa, si la tenemos) lo lee en inglés. Conocer la historia, los nombres de las cosas, los animales… y ver los dibujos ayuda a relacionar cada objeto con su palabra en inglés y también a conocer los verbos. Más adelante, si estimulamos su lectura, puede darle mucha satisfacción leer la última entrega de Harry Potter en inglés, antes que nadie.
-Vacaciones/ campamentos/ intercambios en países de habla inglesa. Realmente útil cuando el niño empieza a defenderse pero no se suelta del todo porque no ve necesidad (los niños no entienden hasta que son muy mayores que una lengua pueda tener otra utilidad distinta de la comunicación por lo que pueden ser reacios a utilizarla con nosotros si saben perfectamente que manejamos su idioma más fuerte). Una opción también válida son los campamentos en inglés en España, con monitores nativos, en los que todas las actividades se hacen en inglés y suele haber algunas horas al día de clases.

Hay muchas opciones más, pero éstas sin duda son las que pueden tener más fuerza como estímulo a la comunicación porque crean verdadera necesidad.

¡Suerte con vuestro proyecto para una familia bilingüe!

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

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20
Oct

imagen: sinews

imagen: sinews

Como muchos de vosotros sabéis, para desarrollar nuestro catálogo de libros bilingües investigamos en profundidad sobre el tema. Uno de los mejores recursos que encontramos fue SINEWS, el Instituo de Terapia Multilingüe de Madrid. Tal vez el nombre de SINEWS te suene de nuestra sección, tanto en nuestro blog como en el boletín, “Pregunta a Sinews”, que consiste en que los expertos de SINEWS responden vuestras dudas y consultas sobre bilingüismo (para más información, pincha aquí). Pero puede que de lo que no tengas ni idea es de que, además, SINEWS lleva a cabo talleres en Madrid para familias bilingües, que pueden ser muy interesantes para aquellos que viváis por la zona. Si quieres saber más sobre los talleres, ¡continúa leyendo!

¿Los niños a los que se habla desde el principio en dos lenguas, tardan más en hablar? ¿El bilingüismo les causa “confusión”, tiene desventajas a nivel del desarrollo intelectual? ¿En casa, los dos hablamos ambos idiomas, es mejor que adoptemos el modelo “un padre un idioma” o el modelo “un hogar un idioma”? ¿Qué hago cuando el niño se niega a responder en la lengua en que le hablo (que antes utilizaba sin problemas)? ¿Cómo reforzar el uso del idioma más débil cuando el otro domina cada vez más? Un viernes al mes, desde la vuelta al cole, éstas son las preguntas que los profesionales de SINEWS (Instituto Multilingüe de Terapia, situado en el centro de Madrid) responden a los papás que se animan a participar en sus talleres.

En “la cueva” de la librería Biblioketa se reúne un grupo compuesto por un máximo de 10-12 padres con el objetivo de aprender más sobre el bilingüismo y de compartir experiencias. Casi todos tienen ya niños entre 10 meses y 5 años que se han criado en un entorno multilingüe, muchas son parejas biculturales, pero, cada vez más, acuden parejas de padres en las que uno o ambos tienen un buen nivel de una segunda lengua, por lo que quieren ofrecerles a sus hijos la oportunidad de ser bilingües.
En algunos momentos del curso, el debate es acalorado e interesante: ¿qué cole escoger?, ¿cuándo enseñar a leer en la segunda lengua?

Al final, muchos de los papás intercambian sus direcciones de correo electrónico y quedan para organizar alguna actividad con los niños. No es tan fácil encontrar a otras familias que compartan dos idiomas…

Este otoño, en SINEWS han introducido algunas novedades:

-Han pensado que sería mucho más cómodo para los padres poder asistir a la primera y a la segunda parte en la misma tarde, así que se hacen los dos cursos uno a continuación del otro un viernes al mes, en el mismo lugar en que se organizaron desde el principio: la librería internacional infantil Biblioketa (c/ Justiniano, 4, Metro Alonso Martínez). Comienzan a las 16.00, el primero, y a las 18.00, el segundo (duran una hora y media cada uno).

-Han mejorado y ampliado la documentación que facilitan a los papás: incluye actividades extraescolares en inglés y francés, páginas web con recursos útiles, una breve bibliografía sobre bilingüismo infantil, un calendario del desarrollo normal del lenguaje.

-También han intentado crear más espacio para las consultas concretas a los profesionales de SINEWS (logopedas y/o psiquiatra infantil) que imparten el curso y para que los participantes compartan experiencias.

Los contenidos de cada uno de los talleres son los siguientes:

CRIAR A TU HIJO EN DOS IDIOMAS I

  • ¿Qué es el bilingüismo?
  • Tipos de bilingüismo
  • Ventajas y desventajas de crear una familia con dos lengüas
  • Consideraciones previas, antes de empezar el proyecto:
    - Expectativas
    - Posibilidades reales de llevarlo a cabo
    - Otros factores a considerar
  • Planificación del proyecto. Decisiones importantes
  • Evolución normal, qué esperar
  • ¿Necesitamos ayuda?: cuándo consultar

CRIAR A TU HIJO EN DOS IDIOMAS II

  • Consideraciones generales:
    - Una “buena” definición de bilingüismo
    - Bilingüismos: infinitas posibilidades
    - Prioridad: comunicar
  • Bilingüismo y familia:
    - ¿Cuándo empezar?
    - Cómo hacerlo: quién habla en qué idioma
    - Lengua y vínculos afectivos
  • Bilingüismo y colegio:
    - Elección de centro (factores y ejemplos)
    - El reto de la lecto-escritura: cuándo y en qué orden
    - Clases de idioma: un arma de doble filo
  • Bilingüismo y relaciones:
    - Actividades con iguales
    - Modelo: los padres
    - Problemas de exclusión y xenofobia
  • Cuándo consultar con un especialista

Las fechas para este otoño-invierno son:
Viernes 23 de octubre: Taller I y II
Viernes 27 de noviembre: Taller I y II
Viernes 18 de diciembre: Taller I y II

Para más información, visita la página web de SINEWS Multilingual Therapy Institute: www.sinews.es

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6
Oct
imagen: school bus school bus school bus, vía flickr

imagen: school bus school bus school bus, vía flickr

Mi marido es español y yo soy de Australia. En casa siempre le hablamos a nuestro hijo en inglés porque pensamos que, viviendo en España, aprenderá español sin mucha dificultad. Empezamos a plantearnos qué será lo mejor cuando tenga edad de ir al colegio (el año que viene). ¿Sería conveniente un colegio extranjero, tipo el británico o el americano? ¿Puede ser perjudicial para él porque se sentirá obligado a corregir a sus compañeros? ¿Sucedería esto en un colegio español?

Queridos papás:

En vuestro caso, por lo que me decís, estáis usando un modelo ONE HOME, ONE LANGUAGE (OHOL): se usa sólo un idioma dentro de la casa con el niño y también los papás entre sí.

Este sistema tiene, en efecto, una gran ventaja y es que consigue mantener el estímulo de la lengua no comunitaria (la que se no habla habitualmente en la comunidad en la que se vive) que habitualmente es la primera en debilitarse y la que más riesgo tiene de desaparecer del lenguaje productivo del niño (algunos niños dejan de usarla con sus papás de habla extranjera por no tener suficiente estímulo lingüístico en el día a día como para sentirse seguros y con las mismas habilidades comunicativas y van prefiriendo cada vez más expresarse en su lengua “fuerte”o dominante).

Estáis en lo cierto con respecto a algo fundamental: el niño va a recibir suficiente input lingüístico de la comunidad como para aprender el español fuera de casa (en el parque, con sus abuelos y primos, en la TV, en las tiendas…). También estáis bien situados con respecto a la siguiente fase: la escolarización es un estímulo lingüístico tan potente que es importante tenerlo en cuenta.Vuestra pregunta expresa las dudas más frecuentes cuando la familia se ha decidido por el modelo OHOL: ¿continuamos primando el idioma no comunitario?, ¿qué espacio dejar al estímulo del español? y ¿qué repercusiones sociales tendría escolarizarle en inglés?, ¿cómo definirá al niño en su pequeño entorno social?

Lo primero que hay que decir es que no hay una única solución “buena” para esta pregunta y que tampoco hay una solución a la que tengamos que comprometernos de forma irreversible.

Siempre pongo un ejemplo muy gráfico para dar respuesta a la primera de las cuestiones: la del equilibrio de los idiomas. A todos los padres nos gustaría que nuestros hijos desarrollasen un bilingüismo lo más equilibrado posible (con un buen dominio de cada uno de los idiomas). Lo que debemos plantearnos es que para conseguir esta meta sólo hay un secreto: diseñar una balanza en la que las necesidades comunicativas de nuestro hijo en uno y otro idioma tengan un peso similar.

Para eso imaginemos una balanza con los platillos uno para el inglés y otro para el español. En cada uno de ellos vamos a poner distintas actividades cotidianas que el niño realiza en uno y otro idioma que son pesas de distinta masa. El peso que les adjudicamos debe depender fundamentalmente de dos variables: el tiempo diario que el niño dedica a esas actividades y de la necesidad de comunicación activa que requieren del niño (ver la TV, salvo programas interactivos, no requiere que el niño hable, sólo es un input pasivo, jugar al fútbol en el patio con los vecinos españoles requiere producción de lenguaje y esa pesa tendrá más importancia si a lo que juegan es al Quién es quién). Cuanto más equilibrio en la balanza, más equilibrado el dominio de cada uno de los idiomas.

Pues bien, el cole es una “superpesa” no sólo porque el niño pasa horas y horas en ese entorno, sino porque define en gran parte sus relaciones sociales con iguales y son éstas el estímulo comunicativo más potente (uno realmente desarrolla un idioma cuando tiene que convencer, negociar, protestar, mostrar confianza… usando esa herramienta de comunicación).

Los coles en los que más del 60% de las clases se desarrollan en la lengua no comunitaria (no estamos hablando, por tanto de los coles “bilingües” de la Comunidad de Madrid, sino de esa minoría: American School, British Council, King’s College, ICS…) son una fantástica oportunidad de preservar ese idioma y su importancia es mayor si se considera el aprendizaje de la lectoescritura, ya que estas habilidades definen, sobretodo más adelante, la dominancia de más registros en esa lengua.

En este momento, vuestro niño tiene un montón de pesas en el plato del inglés. Todavía durante unos años más (casi hasta los cinco años) una de las pesas más importantes es la comunicación con vosotros en casa (actividades repetitivas y un tanto ritualizadas como el baño, la comida. la lectura…); sin embargo, a partir de una determinada edad, en que las actividades extraescolares y con amigos van ganando peso, mantener la parte de la balanza que corresponde al inglés va resultando más y más difícil. Como la admisión en estos colegios es más difícil cuanto mayor es el niño, el problema en general es que aunque ahora no tengamos mucha necesidad de pesas en inglés, la tendremos con 5-7 años y puede que entonces ya hayamos perdido la oportunidad.

Hay que tener en cuenta, de todos modos, que hay otras formas de añadir pesas en los platillos: actividades extraescolares (especialmente cuando son pequeños grupos de juego y después deportes de equipo, como el béisbol), contacto con la comunidad de origen (contáctanos para recursos en Madrid), incluso tener una niñera nativa es otra herramienta posible. Es díficil saber a priori hacia dónde se va a decantar la balanza y qué platillo puede romper el equilibrio, por eso siempre podemos ir cambiando la estrategia sobre la marcha, poner una pesita más de un lado, quitar otra del otro… en función de cómo veamos que va desarrollando el niño cada uno de los idiomas.

La otra importante reflexión es que construir un entorno idiomático de este tipo para nuestro hijo e incluso para nosotros mismos supone convertirnos en una familia diferente, un niño distinto. Esto va a definirnos, queramos o no, va a ser un tema sobre el que opinarán nuestras familias políticas, nuestros vecinos… Hay que asumirlo con naturalidad y con modestia para no crear situaciones en las que el niño pueda sentirse objeto de demasiada atención. Si observamos que el hecho de que su español esté un poco menos desarrollado deteriora su funcionamiento social, siempre podemos hacer algún movimiento de pesas. La verdad es que habrá que ir viendo sobre la marcha.Entre niños no suele suceder la corrección como herramienta porque suelen primar el objetivo de la comunicación sobre las formas (si te entiendo y me entiendes, está bien, si no, cada uno se autocorrige, diciendo las cosas de otra manera o más lento o más alto) y también porque si él corrige el inglés de alguien en las clases, no será difícil que corrijan su español en el recreo o en la clase de español así que aprenderá a modularlo.

Por otro lado, la elección de cole, a mi modo de ver, debería tener en cuenta también otros factores, como en cualquier familia: económico, de comodidad y calidad de vida en el día a día, de acuerdo con las necesidades académicas específicas de nuestro hijo y también los planes de la familia, si pensáis mudaros a otro país o no y en qué plazo… Estoy segura de que ya los consideráis, pero no quería dejar de introducir esta puntualización para todos los papás que se estén planteando una decisión parecida.

Si decidimos superpesa cole en inglés, tendremos que cuidar el español buscando pesitas pero será menos trabajoso viviendo en España que buscar pesas para reforzar el inglés si escogemos superpesa cole español o “bilingüe” con un 30% de inglés (esta opción merecería todo un comentario pero no nos ocupa hoy…). Sin embargo, un buen resultado es posible en cualquiera de las opciones si utilizamos el modelo de la balanza y tratamos de equilibrar.

Ánimo con vuestro proyecto de familia bilingüe! Estáis poniendo mucho de lo más importante: esfuerzo y sensatez.

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

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25
Aug

imagen: stumble trip, vía flickr

imagen: stumble trip, vía flickr

Mi marido es portugués, pero vivimos en España. Tenemos un bebé de siete meses. El caso es que mi marido dice que no le sale hablarle al niño en portugués de momento, y que piensa hablarle en portugués más adelante cuando el niño pueda contestarle. Yo siempre le digo que para entonces será demasiado tarde. ¿Cómo puedo convencerlo para que le hable al niño en portugués desde ahora? ¿Por qué es tan importante empezar con ambos idiomas desde el principio?

María, Bilbao, España

Querida María: Es difícil cambiar el idioma en el que te sientes cómodo para hablar con tu hijo. Cuando ya has comenzado a utilizar una lengua, el cambio cuesta y podría llevar asociadas dificultades emocionales (no es bueno sentirse forzado, bastante difícil es aprender a ser padre, establecer un vínculo afectivo con tu hijo… sobre todo cuando todavía no interactúa contigo más que de una manera rudimentaria). Además, la verdad es que no debes preocuparte, porque NUNCA ES TARDE. Hasta aquí parecería que apoyo la decisión del papá, ¿verdad? Pues lo cierto es que no me opongo radicalmente a que comience a hablarle en su propio idioma materno hasta más tarde o incluso que no lo haga nunca si eso va a dañar su relación con el niño. PERO… habría que tener una buena razón como ésta para no hacerlo. Y no valdrían del todo (o al menos no solamente) motivos como: -Pensar que el portugués no le va a resultar tan útil, porque no es una lengua del “prestigio” del inglés, el alemán o el francés. El portugués y sus variedades son lenguas habladas por cientos de millones de habitantes en todo el mundo (Brasil, África…) y a veces aprender un idioma que la mayor parte de la población no estudia suponen ventajas académicas y laborales insospechadas. ¿Quién sabe si Brasil, como China, no se convierte en un objetivo comercial prioritario para las grandes compañías o desarrolla una tecnología que como ingeniero industrial puede resultar interantísimo aprender? -Pensar que si aprende español y portugués eso puede retrasar el aprendizaje de otros idiomas que son imprescindibles (inglés). Conocer dos idiomas desde la niñez facilita el aprendizaje de una tercera lengua más adelante (al escolarizarse, por ejemplo). -Creer que hasta que no hable no sirve de nada intentar comunicarse con él en portugués. Entonces, ¿para qué les hablamos a nuestros bebés, si no nos entienden? Me gustaría ayudaros a tomar la mejor decisión con algunas razones demostradas para comenzar cuanto antes: -Los bebés oyen desde el principio de los principios, desde el útero. Es desde que el feto comienza a oír cuando comienza el desarrollo del lenguaje. Un proceso que inicialmente es pasivo y luego, mucho más adelante, comienza a ser activo. -Un lactante de 4 meses distingue los sonidos y musicalidad de dos lenguas y reacciona de forma diferente. -Los bebés, a partir de los 4 meses, también son capaces de aprender (por imitación) los movimientos de la boca que hacemos los papás al hablar e incluso, según recientes estudios, distinguir dos lenguas por los movimientos faciales de quienes las hablan (sin escuchar el sonido, en grabaciones visuales). -Cuando comienzan los balbuceos de un bebé, el lactante produce sonidos que están incluidos en el repertorio fonético de las lenguas que ha estado oyendo en casa (habitualmente los más sencillos primero y los más complejos después). -Uno de los primeros pasos para aprender un idioma es distinguir su musicalidad y su fonética, y está demostrado que cuanto antes comienza la exposición a una segunda lengua mayor es la probabilidad de que se consiga hablar ésta sin acento, como un nativo. Bien, incluso si lo hemos convencido, falta un paso importante para el que puede necesitar ayuda: ¿Cómo hacer el cambio? -Ayudaría mucho la visita de un familiar desde Portugal o unas vacaciones en el país. Cuando oímos a otras personas cercanas (la abuela, un tío o tía…) hablar a nuestro hijo en nuestro idioma natal nos resulta más espontáneo, menos “forzado” hacerlo. -Podría resultar más fácil hacerlo a solas con el niño y en un momento relajado: el baño, el cuento de antes de dormir, una nana… El hecho de tener a una persona con la que habitualmente no hablamos ese idioma escuchando, puede resultar más incómodo o artificial. -A veces un libro ayuda porque es un primer paso más práctico y porque sólo tenemos que leer lo que pone… Eso nos puede inspirar para añadir comentarios de nuestra invención, comentar con el bebé. A los bebés de 9 meses ya les gusta pasar las hojas, mirar los dibujos… Si además el libro es bilingüe, la mamá podrá leerlo en el otro idioma y facilitaremos que el niño asocie dos palabras distintas al mismo dibujo, a la misma acción… -Algunos de los juegos de infancia que nuestras madres jugaban con nosotros pueden ser útiles: cinco lobitos, palmas palmitas, aserrín, aserrán… cada cultura tiene los suyos. A veces comenzar así hace más fácil ir generalizando ese idioma. También nos da la oportunidad de experimentar antes de decidir si vamos a ser capaces o no de dar el paso y cómo de despacio o de rápido queremos hacerlo. Me temo, mamá, que no podrá ser algo inmediato ni forzado.

Os mando un abrazo y todo el ánimo en vuestro proyecto de familia bilingüe,
Dra. Orlanda Varela

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

Actualización: Envía tus dudas y preguntas sobre bilingüismo a info@bilingualreaders.com y suscríbete a nuestros blog y boletín mensual para recibir los consejos de los expertos de Sinews.

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16
Jul
image credit: learning to ride, vía flickr

imagen: learning to ride, vía flickr

Jamal tiene seis años y no tiene bicicleta. Por las noches, cuando la llamada del muyahidín resuena en las callejas del zoco, sueña con conducir una flamante bici nueva esquivando obstáculos camino de la tienda de su abuelo. En sus sueños ha aprendido a derrapar y su padre le ha construido un pequeño carrito para llevar cosas de un lado a otro y ganarse unos dírhams para comprar nueces y chocolate. A Jamal le encanta el chocolate.

Ninguno de los niños con los que juega Jamal tiene bicicleta propia. Su tío Mohamed, que tiene un pequeño taller a las afueras, se ha ofrecido para enseñarle el mecanismo de una bicicleta y le ha hecho un estupendo dibujo, que Jamal ha colgado en el salón, cerquita del suelo para verlo antes de quedarse dormido. Ahora Jamal sabe cómo los pedales transmiten la fuerza a las ruedas, cómo funciona el freno y en qué consisten los cambios. Pero no sabe montar en bicicleta.

Quizá si el hijo mayor de su vecina le prestase la bici un ratito podría aprender. Su primo Ibrahím aprendió así. Claro que Ibrahím no sabe derrapar, y las pocas veces que el vecino le presta la bici, el manillar le tiembla como el rabo de una lagartija que quisiera escapar y parece que en cualquier momento se va a estampar contra un puesto y organizar un buen estropicio. A Jamal le gustaría manejar la bicicleta como lo hace el recadero del zapatero, nunca lo ha visto caerse, conduce hasta sin manos y asusta a las chicas apartándose en el último momento sin rozarles un pelo.

Aprender a hablar otro idioma no es muy distinto de aprender a montar en bici. Nadie se hace bilingüe exclusivamente a base de clases de gramática, igual que Jamal no va a aprender a andar en bici a base de las explicaciones de su tío ni tampoco a base de fijarse mucho en cómo lo hace el recadero del zapatero. Aprender sobre un idioma por supuesto que puede ayudar a un mejor conocimiento del funcionamiento de esa lengua que conduzca a un uso más apropiado, pero nunca sustituirá a subirnos al sillín y caernos por haber inclinado demasiado el cuerpo o por no haber continuado pedaleando. Como muchas otras habilidades, la del uso de una lengua se aprende a base de ensayo y error. Así, por mucho que nuestro bebé vea los dibujos animados en inglés, tampoco así (sólo así) vamos a conseguir que hable correctamente inglés. Usar correctamente un idioma es una habilidad que sólo podemos adquirir de una manera activa, igual que montar en bici. Y como tantas otras habilidades, su desarrollo responde a una fórmula cuyas variables son la motivación, la aptitud y la oportunidad. Jamal está muy motivado, pero sin oportunidad no verá cumplido su sueño. Supongamos que tiene la oportunidad, que el vecino le presta la bici alguna que otra vez, entonces podremos comprobar qué tal es el equilibrio de Jamal y si tiene fuerza en las piernas… y podría suceder que tardara varios días más que su primo por alguna razón que no es la falta de motivación, sino que “se le da un poquito peor”.

De todos modos, la máxima expresión de la oportunidad es la necesidad. Si Jamal viviese en una aldea del Rif y tuviese que ir en la bici de su padre a la escuela todos los días, ¿alguien duda de que aprendería a montar?

Esta pequeña introducción dará paso a una sección del boletín dedicada a informar y reflexionar sobre el bilingüismo infantil. En ella encontrarán respuestas tanto las familias biculturales como aquellas en las que sólo se habla un idioma sobre cómo facilitar a su hijos las oportunidades de aprender otras lenguas. Envía tus dudas y preguntas sobre bilingüismo a info@bilingualreaders.com y suscríbete a nuestros blog y boletín mensual para recibir los consejos de los expertos de Sinews.

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

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