Si en los últimos días has intentado enviar un mail a alguna de las cuentas de Bilingual Readers*, puede que hayas recibido un mensaje de error que indica que nuestros buzones están llenos. Hemos revisado los buzones, pero parece que el problema está en el servidor. Afortunadamente, confío en que nuestro programador resuelva esto cuanto antes, pero nuestra frustración el servidor me ha servido para darme cuenta de cuán dependientes somos de la tecnología. Cuando llegué a España por primera vez hace unos diez años, encontrar un cibercafé no era ni mucho menos una de mis prioridades. Sin embargo, hoy en día cuesta imaginar pasar un día sin mirar en Facebook si hay alguna novedad de tus amigos (perdón por los cinco segundos de autopromoción: si pinchas aquí, puedes ver la página de Bilingual Readers en Facebook). En un breve periodo de tiempo, el mundo ha cambiado muchísimo, y una buena parte de mi generación se ha lanzado a este parque de atracciones global.
Pero ¿realmente estamos aprovechando al máximo las posibilidades que nos ofrece la tecnología, o estamos limitados por barreras lingüísticas que nos dificultan acceder a la información que nuestros vecinos ofrecen? Hoy en día tenemos la oportunidad de conectar y aprender de mucha gente de todo el mundo en directo, pero para aprovechar sacarle el máximo partido a esta posibilidad, primero debemos ser capaces de entender el idioma en el pretendemos comunicarnos. Simplemente piensa en la cantidad de tesoros que aguardan ahí fuera (y no me refiero al oro y las piedras preciosas), ¡si pudiéramos entendernos unos a otros!
Un apunte más sobre una de las más importantes razones para enseñar idiomas a nuestros hijos desde una edad temprana. Una de nuetsras máximas aspiraciones en Bilingual Readerses proporcionar a las nuevas generaciones las herramientas necesarias para que sean capaces de comunicarse con y aprender de tantas culturas como les sea posible. Quién sabe lo que nos espera en un futuro plagado de adelantos tecnológicos, pero queremos que nuestros lectores bilingües estén lo mejor preparados posible para desenvolverse en una comunidad cada vez más global. La revolución empieza con un solo libro bilingüe.
*Actualización: Cuentas de correo arregladas, ¡bien!