Tanto mi marido como yo somos españoles, pero nos gustaría que nuestro hijo aprendiera inglés desde pequeño. A veces le hablamos en inglés y le ponemos dvd en versión original, pero ¿qué más podemos hacer para darle más facilidades al niño?
Estimada mamá:
Tendría un montón de preguntas que hacerte antes de darte una respuesta adaptada a vuestras necesidades: ¿qué edad tiene el niño?, ¿qué dominio/experiencia del inglés tenéis cada uno de los papás?, etc. Trataré de darte una respuesta que se adapte al deseo de cualquier matrimonio español que quiera facilitar que su hijo aprenda un segundo idioma desde pequeñito, independientemente de cuánto inglés sepan los papis.
No sé si habéis leído alguna de las respuestas anteriores de la sección Pregunta a Sinews, pero decíamos que lo que los padres podemos hacer es ofrecer oportunidades en las que el niño NECESITE comunicarse en otro idioma. Y para ello no tenemos más que pensar en aquellas actividades en las que nuestro hijo siente la necesidad de comprender y responder de manera que le comprendan. Algunos ejemplos:
-El cole/guardería (tanto con los profes como con los otros niños, el niño necesita comunicarse activamente)
-Su cuidadora, si la tiene (es una persona a la que oye hablar mucho y con la que ha de conseguir entenderse para distintas tareas: pedir agua, vestirse, comer, jugar…)
-Los amigos u otros niños de su edad con los que se relaciona (en el parque del vecindario, las actividades extraescolares, con los hijos de los amigos de papá y mamá…)
Fijaos en que no hablo en ningún momento de clases de inglés, porque nuestra intención al exponer al niño desde pequeño es que aprenda el segundo idioma igual que se aprende el primero, a base de ensayo y error. Para eso buscamos las actividades en las que el niño interacciona pretendiendo que lo haga utilizando una lengua distinta. Debemos tener en cuenta la regla del 20%: si aspiramos a que sea más o menos bilingüe, debemos ofrecer actividades comunicativas que ocupen un mínimo del 20% del tiempo de actividad semanal (descontadas las horas de sueño). Hay miles de opciones:
-Escolarizar al niño en una guardería/colegio monolingüe en inglés (lo más eficaz, probablemente con mucha diferencia, pero tenemos que medir si nuestro inglés va a ser suficiente para ayudar con los deberes, asistir a las reuniones con el tutor…) o en uno bilingüe en el que el tiempo total de las asignaturas en inglés idealmente alcance al menos 1/3 de las horas de escolarización y los proferores sean nativos (si no, quizá no merezca tanto la pena).
-Contratar a una niñera o a cuidadora que hable inglés para cuidar del niño o para venir a jugar con él un ratito por las tardes y hacer los deberes de inglés o de las asignaturas en inglés. A veces existe la posibilidad de alojar a un estudiante extranjero en casa a cambio de que dedique un tiempo al día a hablar con el niño.
-Llevarle a hacer actividades extraescolares en inglés con otros niños. Esto no siempre es fácil, pero en las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia…) cada vez más encontramos grupos de juego o play-groups organizados por mamás de habla inglesa donde llevar a nuestro hijo. En estas ciudades también podemos contar con la posibilidad de llevar al niño a actividades de cuentacuentos, teatro, deportes que se desarrollan en inglés. Internet es una herramienta expectacular para encontrar hasta no más insospechado (clases de béisbol en el Colegio Americano).
-Leer con el niño libros bilingües, funciona mejor si un papá lee en español el libro y una vez el niño está familiarizado con la historia y los dibujos el otro papá (o la nanny de habla inglesa, si la tenemos) lo lee en inglés. Conocer la historia, los nombres de las cosas, los animales… y ver los dibujos ayuda a relacionar cada objeto con su palabra en inglés y también a conocer los verbos. Más adelante, si estimulamos su lectura, puede darle mucha satisfacción leer la última entrega de Harry Potter en inglés, antes que nadie.
-Vacaciones/ campamentos/ intercambios en países de habla inglesa. Realmente útil cuando el niño empieza a defenderse pero no se suelta del todo porque no ve necesidad (los niños no entienden hasta que son muy mayores que una lengua pueda tener otra utilidad distinta de la comunicación por lo que pueden ser reacios a utilizarla con nosotros si saben perfectamente que manejamos su idioma más fuerte). Una opción también válida son los campamentos en inglés en España, con monitores nativos, en los que todas las actividades se hacen en inglés y suele haber algunas horas al día de clases.
Hay muchas opciones más, pero éstas sin duda son las que pueden tener más fuerza como estímulo a la comunicación porque crean verdadera necesidad.
¡Suerte con vuestro proyecto para una familia bilingüe!
La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.