Poca gente tiene más imaginación que un niño que empieza a descubrir el mundo que lo rodea, y no hay nada comparable a las magníficas y extravagantes historias que es capaz de crear la imaginación de un niño. Tanto para los niños como para los padres, jugar es muy divertido, pero lo que además debemos tener en cuenta es que ese mundo de fantasía del niño es muy importante para el desarrollo de su lenguaje.
Según las últimas investigaciones (y el más tradicional sentido común), el juego es fundamental para el desarrollo del lenguaje y la alfabetización de un niño. Los niños utilizan su lenguaje para crear mundos imaginarios, igual que cuando nos cuentan una historia. Los niños experimentan con el vocabulario y la sintaxis al tiempo que desarrollan su imaginación, pues combinan las palabras de tal modo que lenguaje e imaginación resultan inseparables.
Un ejemplo de lo que describimos puede encontrarse en un reciente estudio de la University of Manchester’s School of Psychological Sciences, que señala que los niños con amigos imaginarios son más rápidos a la hora de desarrollar sus habilidades lingüísticas. Los investigadores creen que “al hablar a un compañero imaginario, el niño se entrena en el uso del lenguaje y de la conversación, pues es él quien lleva a cabo por completo la interacción”. Por supuesto, la misma interacción bidireccional sucede cuando el niño conversa con una muñeca o un peluche. La idea es que la conversación forme parte del juego, y cuanto más hable tu hijo, más rápido se desarrollarán sus habilidades lingüísticas.
Esta habilidad de imaginar y contar historias también son relevantes a la hora de enseñar a leer a tu hijo. Las habilidades propias de la narración, como por ejemplo, ser capaz de describir objetos y entender las historias, a menudo son consideradas como una de las seis habilidades que tu hijo debe desarrollar para estar preparado para leer. Puedes ayudarle a desarrollar esta habilidad en los dos idiomas, si le das la oportunidad de interactuar con otros niños (para las familias bilingües pueden ser una buena idea los grupos de juego en el idioma minoritario)y si juegas con él y lo expones a nuevas experiencias (es más fácil de lo que parece, ya que a los niños les fascina lo que a los adultos puede parecernos de lo más trivial). Leer a tu hijo y con él de manera diaria también es una herramienta importantísima para desarrollar su lenguaje y su alfabetización. Incluso puedes llevar las historias favoritas de tu hijo un paso más allá e incluiros a los dos como personajes dentro de esa historia y añadir a la trama alguna anécdota familiar. Las posibilidades son tan infinitas como la imaginación de tu hijo, así que divertíos explorando juntos nuevos mundos.
Últimamente ha habido bastante revuelo en Internet por una nueva investigación, publicada en el Archive of Pediatrics and Adolescent Medicine, que afirma que “ver la televisión disminuye las posibilidades de que los bebés aprendan nuevas palabras, hablen, jueguen e interactúen con otros”. Para muchos de nosotros esta noticia no es nada nuevo, pero desde el punto de vista del desarrollo del lenguaje nos plantea un importante desfío, puesto que, según este estudio, “por cada hora de televisión, los bebés oyen 770 menos palabras de un adulto… Los intercambios conversacionales entre el bebé y sus padres cayeron un 15%, lo mismo que las vocalizaciones realizadas por el bebé”.
A pesar de que prohibir la televisión en casa para siempre no es ni práctico ni necesario (gracias a Dios), la idea subyacente es clara: los bebés aprenden mejor un idioma mediante el intercambio directo con sus padres y tutores. Esta idea es incluso más importante para las familias que intentan criar a sus hijos en más de un idioma. Por supuesto, para los padres hay muchas maneras de interactuar con sus hijos, pero en Bilingual Readers creemos que una de las mejores es leyendo juntos.
Estamos especialmente impresionados por el gran contraste entre el estudio comentado anteriormente y un estudio de 2007 realizado por el Infant Toddler Specialists de Indiana sobre la lectura compartida entre padres e hijos, que indica que la lectura compartida desde una edad temprana mejora el aprendizaje posterior del idioma. Os dejamos una muestra del resultado de este estudio, espeamos que os sea provechosa:
• Puesto que la lectura compartida con niños se relaciona con el posterior desarrollo del lenguaje, es una buena idea animar a los padres a dedicar un tiempo de lectura hacia los cuatro meses de edad. Esto puede crear un patrón de compartamiento que perdure a lo largo de toda la infancia.
• Ser consciente del nivel de actividad del niño es importante, para así asegurarnos de que incluso los niños más activos (habitualmente chicos, pero a veces también chicas) están expuestos a un vocabulario complejo y tienen la oportunidad de estar atentos junto con sus compañeros de lectura.
• Para asegurarnos de que el niño aprovecha cada experiencia lectora, debemos responder a sus preguntas, etiquetar objetos, utilizar libros variados y aprovechar las oportunidades verbales o no verbales que nos dé el niño para mantener una “conversación”.
• Aunque la razón por la que la lectura compartida redunda en beneficio del lenguaje no sea comprendida, es importante para los padres hacer un hueco e interesarse por sus hijos. ¡Tanto el padre como el hijo deberían disfrutar cada vivencia!
¡Feliz lectura!