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25
Aug

imagen: stumble trip, vía flickr

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Mi marido es portugués, pero vivimos en España. Tenemos un bebé de siete meses. El caso es que mi marido dice que no le sale hablarle al niño en portugués de momento, y que piensa hablarle en portugués más adelante cuando el niño pueda contestarle. Yo siempre le digo que para entonces será demasiado tarde. ¿Cómo puedo convencerlo para que le hable al niño en portugués desde ahora? ¿Por qué es tan importante empezar con ambos idiomas desde el principio?

María, Bilbao, España

Querida María: Es difícil cambiar el idioma en el que te sientes cómodo para hablar con tu hijo. Cuando ya has comenzado a utilizar una lengua, el cambio cuesta y podría llevar asociadas dificultades emocionales (no es bueno sentirse forzado, bastante difícil es aprender a ser padre, establecer un vínculo afectivo con tu hijo… sobre todo cuando todavía no interactúa contigo más que de una manera rudimentaria). Además, la verdad es que no debes preocuparte, porque NUNCA ES TARDE. Hasta aquí parecería que apoyo la decisión del papá, ¿verdad? Pues lo cierto es que no me opongo radicalmente a que comience a hablarle en su propio idioma materno hasta más tarde o incluso que no lo haga nunca si eso va a dañar su relación con el niño. PERO… habría que tener una buena razón como ésta para no hacerlo. Y no valdrían del todo (o al menos no solamente) motivos como: -Pensar que el portugués no le va a resultar tan útil, porque no es una lengua del “prestigio” del inglés, el alemán o el francés. El portugués y sus variedades son lenguas habladas por cientos de millones de habitantes en todo el mundo (Brasil, África…) y a veces aprender un idioma que la mayor parte de la población no estudia suponen ventajas académicas y laborales insospechadas. ¿Quién sabe si Brasil, como China, no se convierte en un objetivo comercial prioritario para las grandes compañías o desarrolla una tecnología que como ingeniero industrial puede resultar interantísimo aprender? -Pensar que si aprende español y portugués eso puede retrasar el aprendizaje de otros idiomas que son imprescindibles (inglés). Conocer dos idiomas desde la niñez facilita el aprendizaje de una tercera lengua más adelante (al escolarizarse, por ejemplo). -Creer que hasta que no hable no sirve de nada intentar comunicarse con él en portugués. Entonces, ¿para qué les hablamos a nuestros bebés, si no nos entienden? Me gustaría ayudaros a tomar la mejor decisión con algunas razones demostradas para comenzar cuanto antes: -Los bebés oyen desde el principio de los principios, desde el útero. Es desde que el feto comienza a oír cuando comienza el desarrollo del lenguaje. Un proceso que inicialmente es pasivo y luego, mucho más adelante, comienza a ser activo. -Un lactante de 4 meses distingue los sonidos y musicalidad de dos lenguas y reacciona de forma diferente. -Los bebés, a partir de los 4 meses, también son capaces de aprender (por imitación) los movimientos de la boca que hacemos los papás al hablar e incluso, según recientes estudios, distinguir dos lenguas por los movimientos faciales de quienes las hablan (sin escuchar el sonido, en grabaciones visuales). -Cuando comienzan los balbuceos de un bebé, el lactante produce sonidos que están incluidos en el repertorio fonético de las lenguas que ha estado oyendo en casa (habitualmente los más sencillos primero y los más complejos después). -Uno de los primeros pasos para aprender un idioma es distinguir su musicalidad y su fonética, y está demostrado que cuanto antes comienza la exposición a una segunda lengua mayor es la probabilidad de que se consiga hablar ésta sin acento, como un nativo. Bien, incluso si lo hemos convencido, falta un paso importante para el que puede necesitar ayuda: ¿Cómo hacer el cambio? -Ayudaría mucho la visita de un familiar desde Portugal o unas vacaciones en el país. Cuando oímos a otras personas cercanas (la abuela, un tío o tía…) hablar a nuestro hijo en nuestro idioma natal nos resulta más espontáneo, menos “forzado” hacerlo. -Podría resultar más fácil hacerlo a solas con el niño y en un momento relajado: el baño, el cuento de antes de dormir, una nana… El hecho de tener a una persona con la que habitualmente no hablamos ese idioma escuchando, puede resultar más incómodo o artificial. -A veces un libro ayuda porque es un primer paso más práctico y porque sólo tenemos que leer lo que pone… Eso nos puede inspirar para añadir comentarios de nuestra invención, comentar con el bebé. A los bebés de 9 meses ya les gusta pasar las hojas, mirar los dibujos… Si además el libro es bilingüe, la mamá podrá leerlo en el otro idioma y facilitaremos que el niño asocie dos palabras distintas al mismo dibujo, a la misma acción… -Algunos de los juegos de infancia que nuestras madres jugaban con nosotros pueden ser útiles: cinco lobitos, palmas palmitas, aserrín, aserrán… cada cultura tiene los suyos. A veces comenzar así hace más fácil ir generalizando ese idioma. También nos da la oportunidad de experimentar antes de decidir si vamos a ser capaces o no de dar el paso y cómo de despacio o de rápido queremos hacerlo. Me temo, mamá, que no podrá ser algo inmediato ni forzado.

Os mando un abrazo y todo el ánimo en vuestro proyecto de familia bilingüe,
Dra. Orlanda Varela

La doctora Orlanda Varela es psiquiatra experimentada en el ámbito infantil y la coordinadora del proyecto formativo para Familias Bilingües de SINEWS Multilingual Therapy Institute en Madrid. SINEWS organiza talleres formativos sobre biligüismo para padres, y también ofrece consultas logopédicas de asesoramiento personalizado a familias bilingües cuando surge algún problema. Para más información, visita www.sinews.es.

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