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Aug
image credit: crying, via flickr

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Muchos coincidiremos en que hay un estrecho lazo entre el lenguaje y las emociones. Utilizamos palabras para expresar nuestros sentimientos, pero esas mismas palabras también nos ayudan a definir lo que sentimos. Esto se cumple en el caso de personas monolingües, pero quienes hablamos más de un idioma sabemos que las distintas lenguas nos permiten definir nuestros sentimientos de diferentes maneras, según los matices que cada idioma ofrezca.

Recientemente leí un artículo sobre inteligencia emocional en el blog de Maw Books que me recordó este asunto. Según el autor del artículo: “Aumentar el vocabulario sobre sentimientos de nuestros niños, aceptar sus sentimietnos (positivos o negativos), explorar estas emociones y ayudarles a aprender a manejarlas son la base sobre la qeu construir su inteligencia emocional. La inteligencia emocional, que está estrechamente ligada al éxito y a lafelicidad futura, es algo a lo que cada vez más padres prestan atención”.

En los hogares bilingües, los padres tienen el privilegio de poder expresar sus sentimientos en dos idiomas distintos. Si bien los niños bilingües no sentirán más profundamente que otros niños, sí contarán con más recursos para expresar sus sentimientos con una mayor variedad de matices. Por supuesto, el simple hecho de saber el significado de algunas palabras con carga emocional no es suficiente para desarrollar la inteligencia emocional de un niño. Los padres también deben animar a sus hijos a que expresen sus sentimientos de manera abierta y sincera, lo qeu puede resultar difícil para los padres que no expresan libremente con palabras sus propios sentimientos.

Marsha propone a los padres algunas ideas para ayudar a sus hijos a exploarar sus sentimientos:

  • Dale a tu hijo tiempo para explorar sus propios sentimientos a su modo y manera y extraer sus propias conclusiones.
  • Repite lo que digan, pero añadiendo algunas palabras con más carga emocional.
  • Propón alguna situación del tipo “y si”. Por ejemplo, “¿Y si mami hubiera dicho…?” o “¿Y si hubieras sido tú, cómo te habrías sentido?”.
  • Cuéntales tus propias anécdotas. A los niños les encanta escuchar casos reales; especialmente si se trata de ti o de cómo te sentías de pequeño. A veces es divertido contarle una historia de tu niñez en vez de leer un libro juntos. (Yo añadiría que incluso puedes hacer un libro casero sobre una de tus historietas para leérselo en voz alta. Incluso puedes incluir fotos tuyas de niño).
  • Comparte tus sentimientos. Con un ejemplo es como mejor aprenden los niños. Los padres son sus modelos preferidos y tienen en su poder las llaves de su educación. (De nuevo, si todo esto es demasiado para ti, intenta expresar tus emociones poco a poco).
  • Desde Bilingual Readers añadiríamos que también puedes utilizar el tiempo dedicado a la lectuira para reforzar el vocabulario con carga emocional. Algunos libros están especialmente pensados para resaltar las emociones, pero puedes poner de relevancia el vocabulario con carga emocional en casi cualquier libro si preguntas a tus hijos cómo les hace sentirse ese libro, cómo se siente el protagonista de la historia, etc.

Ayudar a tus hijos a exprear sus emociones es un impostante paso tanto en el desarrollo del lenguaje como en el crecimietno emocional. Así que tanto si es Te quiero, I love you o Maite zaitut, díselo a tus hijos al darles un beso de buenas noches, te quedarásmás tranquilo al saber que estás poneindo las bases para que disfruten de buena salud emocional durante toda su vida.

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