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Un libro infantil tiene algo especial, incluso el olor. No sé si se debe a las ilustraciones o a los diseños, pero cada vez que entro en una librería siento que una fuerza me arrastra hacia la sección infantil, y es que un buen libro infantil es el señuelo perfecto tanto para niños como para adultos. Sin embargo, casi nadie se plantea cómo se hace un libro infantil (yo misma nunca tuve esa inquietud antes de empezar a trabajar en una editorial), así que hemos pensado que hoy podríamos compartir con vosotros una pequeña parte del proceso que lleva a la realización de un libro, para daros una idea de cómo comenzaron a gestarse los libros infantiles que hoy véis en vuestras estanterías.
Como ya os habréis imaginado, todo empieza con una idea brillante. Muchos libros infantiles cuentan historias que se van trazando mediante el hilo conductor del autor y la creatividad del ilustrador. Sin embargo, los editores tienen que decidir sobre cantidad de asuntos que tal vez ni hayas imaginado, pero que afectan enormemente a la pinta que tiene el libro en la tienda. Los editores tienen que decidir todo, desde el tipo y el gramaje del papel al tamaño, el formato y el diseño del propio libro. Bilingual Readers es el ejemplo perfecto de que a menudo los editores de libros infantiles utilizan diferentes formas, cajas y esquinas redondeadas para que sus libros sean más seguros y atractivos para los más pequeños. También se usan elementos más especiales, como solapas e imanes, para ayudar en el desarrollo psicomotriz de los niñosal tiempo que se les inculca el amor por la lectura.
Una vez decididos diseño y formato, el siguiente paso consiste en trasladar estas ideas al impresor. Esto, que puede parecer simple, con frecuencia es una de las partes más difíciles. Por eso los impresores nos envían previamente maquetas en blanco de los libros, para asegurarnos de que todo salga como lo hemos planteado. Como podéis ver por las imágenes, a veces hay que pasar por vatias maquetas hasta dar con el resultado que se busca. Peor eso no esto, para complicar las cosas un poco más, en ocasiones al ver las maquetas se te ocurren modificaciones de la idea original, así que el proceso puede ser un auténtico lío. Enviar a los impresores un archivo electrónico con el texto y las ilustraciones por correo es fácil, pero una elección desacertada del diseño y los materiales pueden arruinar un libro infantil.
Finalmente aprobamos la maqueta y enviamos los archivos, pero el proceso no ha terminado. También hay que enviar (esta vez por correo postal) al impresor pruebas de color, para asegurarnos de que el producto final conserva el color que pretendíamos. A su vez, el impresor nos envía los ferros (o lo que es lo mismo, una version del libro impresa en un papel de horrible calidad), para que nos aseguremos de todo está en su lugar. Después de revisar todo por última vez para comprobar que no hay fallos (algo de lo que nunca se acaba convencido), se aprueban los ferros y los impresores comienzan a imprimiry encuadernar lo que finalmente acaba en las estanterías de tu casa.
Posteriormente recibimos algunas meustras por avión, pero la mayor parte de la tirada llega un mes más tarde de ser impresa. Hay que tener en cuenta que nuestros libros se imprimen en una empresa familiar (y que no emplea a niños) china llamada WKT Limited, así que tienen un largo recorrido en barco desde Hong Kong a Barcelona. Quizá soy una nostálgica empedernida, peor me gusta la idea de que nuestros libros bilingües viajen alrededor del mundo antes de llegar a los hogares de las familias bilingües. Esperamos qeu nuestros lectores disfruten tanto de nuestros libros como nosotros hemos disfrutado con su creación.